Mi viaje emprendedor: una historia real de retos, aprendizajes y propósito
El inicio de un sueño (con miedo incluido)
Por varios meses debatí internamente si debía escribir este blog. Por un lado, sentía un fuerte llamado a compartir mis aprendizajes de casi 25 años de emprendimiento; y por el otro, el temor de salir de mi zona de confort y exponerme.
¡Pero aquí estoy! Con el valor suficiente para empezar, con la esperanza de que todo lo que he vivido pueda servirle a alguien más.
Mi mayor anhelo con este blog es inspirarte y empoderarte a que inicies tu propio viaje emprendedor. A que dejes de cuestionarte (como yo lo hice) y te lances. A que empieces a crear y a servir desde ese lugar en tu corazón donde sabes que tienes mucho que ofrecer.
Soy Carolina, emprendedora, esposa, mamá y eterna aprendiz
Nací en Costa Rica a finales de los 70, segunda de cuatro hermanos. Desde pequeña jugaba a ser secretaria y cajera; y en vacaciones vendía naranjas con mi hermano. Siempre supe que quería trabajar, aunque no tenía claro qué ni cómo. Pero sí sabía que quería ser una mujer profesional (traje de sastre incluido).
A los 13 años conocí al amor de mi vida. Hicimos clic como dos almas viejas reencontrándose. Desde entonces, hemos estado juntos y hemos construido una vida que mezcla familia, negocios y mucho crecimiento.
Somos ingenieros industriales, pero muy distintos: él introvertido, yo extrovertida. Él ama la playa, yo el bosque. Él ama la música, yo amo los libros. Él es el visionario, yo la constructora. Él siempre quiso emprender, yo solo sabía que quería trabajar.
Nuestro primer emprendimiento llegó temprano
Tuvimos a nuestra primera hija cuando yo tenía 19 y mi esposo 21. Un año después, en 1999, iniciamos nuestro primer negocio. Empezamos desde cero: estudiando, trabajando para nuestras familias y criando una hija.
A lo largo de más de 25 años hemos creado 5 negocios en sectores tan distintos como productos de cuidado personal, textiles, construcción, desarrollo inmobiliario e importación de acabados de construcción. Los últimos tres negocios siguen activos hoy en día. Pasamos de tener un empleado a liderar equipos de más de 100 personas.
He sido vendedora, chofer, mensajera, cobradora, soporte de tecnología, limpieza, mercadeo, eventos, inventario... si es tarea clave, la he hecho. Y he vivido la evolución que exige el liderazgo: al inicio haces de todo; luego, debes aprender a liderar y delegar.
Familia y maternidad en paralelo con el negocio
Soy mamá de tres hijos: una hija ya graduada, profesional e independiente; un hijo universitario, y una hija adolescente que aún está en el colegio. Tenerlos ha sido una de las mayores bendiciones de mi vida y, al mismo tiempo, uno de mis mayores retos. Tuve la dicha de contar con ayuda en casa y con abuelitas presentes, pero aun así, durante muchos años mi realidad fue la falta de sueño, la falta de tiempo y una constante sensación de culpa. Esa culpa que muchas mamás sentimos por no poder estar presentes todo el tiempo, por querer darlo todo en casa y también en el trabajo, y por no saber si lo estamos haciendo bien en ninguno de los dos frentes. Hoy entiendo que hice lo mejor que pude con lo que tenía y que todo ese esfuerzo ha dado fruto en los seres humanos maravillosos en los que se han convertido.
En ese periodo de alrededor de 10 años, no hubo balance en mi vida... ni siquiera tiempo para pensar en él. Cada día era un esfuerzo constante por cumplir en el trabajo y en casa. Gracias a Dios tenía juventud y energía para levantarme cada mañana y seguir adelante, con el corazón puesto en todo lo que hacía. No puedo decir que fueron mis mejores años, pero sí puedo afirmar que lo di todo, con las mejores intenciones y haciendo lo mejor posible dadas las circunstancias. Hoy, viendo hacia atrás, solo espero que mis hijos reconozcan ese esfuerzo.
Ahora que esa etapa de locura ha quedado atrás, puedo decir que ellos son mi inspiración para convertirme en mi mejor versión. Para dejar atrás la reactividad que me definió durante tanto tiempo y ser una madre más presente, más consciente y un mejor ejemplo para sus vidas adultas.
Crecimiento personal: de MBA al propósito de vida
En 2017, me sentía confundida y saturada por las demandas de nuestras empresas. Por eso decidí estudiar un MBA ejecutivo en INCAE (con Babson y Cheung Kong). Pensé que aprendería todo lo necesario para resolver los problemas del negocio... pero el viaje fue hacia adentro.
Me gradué con el mejor promedio de mi clase, pero los 3 regalos más grandes fueron: amigos de vida, redescubrir mi pasión por aprender y enseñar, y el inicio de un viaje para encontrar mi propósito.
Desde entonces, leo mucho, hago cursos, medito, me ejercito y priorizo el bienestar. Ya no busco "balance" (que suena a repartición perfecta), sino coherencia: que mi vida tenga sentido y esté alineada conmigo.
Hoy
Aunque he estado casada casi toda mi vida, reconocerme como individuo ha sido mi mayor conquista. No podemos dar lo mejor si no nos cuidamos primero.
Este blog es una iniciativa por y para mí, y también para ti: mujer emprendedora que sabes que puedes con mucho más. A veces solo necesitamos leer a otra que lo ha vivido.
Creo firmemente que el emprendimiento es la forma más noble de servir. No es solo para hombres valientes, sino también para mujeres creativas, solidarias y valerosas como tú.
¡Acompáñame en este viaje!
Aquí compartiré aprendizajes sobre negocios, crecimiento personal, familia y matrimonio. Si esto resuena contigo, suscríbete y sígueme en este viaje emprendedor.
Gracias por estar aquí. ¡Nos vemos pronto!